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Fernando Signorini: “El fútbol está mucho más ligado a lo cultural y artístico que a lo científico”
Por Nicolás Lafuente | @nickolafuente

Fernando Signorini, ex preparador físico personal de Diego Maradona en México ’86, Italia ’90 y Estados Unidos ’94, y del seleccionado argentino en Sudáfrica 2010, visitó ETER en donde brindó una charla a los estudiantes de Periodismo Deportivo y de otras carreras en el marco de la materia Fútbol dictada por Antonio Spinelli.

Bajo un salón colmado, habló sobre las distintas experiencias que lo ayudaron a formarse como entrenador de atletas y distintas anécdotas que vivió fuera del país. Por otra parte, con una mirada crítica, dió a conocer todo lo que piensa sobre el fútbol argentino: su manejo y la forma de entrenamiento que tienen los futbolistas de la actualidad: “Si el fútbol no sirve para educar, no sirve para nada. Si no sirve como elemento transformador de la sociedad, ¿cómo vamos a seguir? ¿Usar el deporte únicamente para ganar o perder? Me parece que es una estupidez ese reduccionismo que se hace. ¿Cómo se cambia al fútbol y a esa manera de pensar? Si no cambia la sociedad no va a cambiar el deporte, porque este es parte de la sociedad argentina, que bastante loca está”, señaló Fernando Signorini.



Respecto a las distintas formas de entrenamientos que se practican en la actualidad se mostró en desacuerdo: “Todavía en Argentina se tiende a decir: ‘ah, el profe es un fenómeno porque nos mata’. Si te mata es un animal. A lo que te tiene que ayudar es a que vos domines la mayor cantidad de conceptos que te ayuden a jugar de la eficacia y en cualquier momento del partido en cualquier lugar del terreno. Le hacen hacer cada cosa a los jugadores que a mí me da vergüenza. Los hacen subir y bajar cuestas, correr en el mar y no es así”, expresó Signorini. Sin ir más lejos, contó qué concepto tenía respecto al entrenamiento y cuándo se vio obligado a cambiarlo, ya que en sus comienzos cometía las mismas equivocaciones que observa en la actualidad: “Yo hacía las mismas burradas que se hacen hoy en día. Había estudiado de la misma forma, pero después entendí que el fútbol es el único deporte que vos podés hacer todo mal y salir campeón”.

Fernando Signorini situó en tiempo y espacio, a los estudiantes de Periodismo Deportivo que, lo escuchaban con total admiración y atención, para contarles el momento exacto en el que Diego Maradona le pidió que fuese su preparador físico personal: “Cuando decido viajar a Europa para hacer simplemente una experiencia de fútbol europeo, al poco tiempo lo conozco a Diego, entramos en relación, el flaco Menotti me autoriza a ver una práctica del Barcelona en el año ’83. Diego había sufrido una lesión, yo estuve cerca y lo ayudé un poco en su recuperación y, de la nada, se le ocurrió una de esas ideas que solo se les ocurren a él; me ofreció ser su preparador físico personal porque consideraba que, después de la lesión que había tenido, iba a ser muy importante tener a alguien que lo vigilara más de cerca”.

Signorini reconoció que si no hubiese sido por ese ofrecimiento, tal vez él no sería lo que es hoy. Además añadió: “En el primer entrenamiento que hago con Diego, tuve la primera gran lección que era sobre la preparación de jugadores de fútbol, que no tenía nada que ver con lo que habían diseñado en los libros mis profesores con mucho entusiasmo, pero con poco conocimiento. Los libros que había leído sobre fisiología y biomecánica, pero que de fútbol no tenían ni idea. Una tarde le dije a Claudia Villafañe que al otro día por la mañana lo iba a pasar a buscar a Maradona para ir a entrenar tipo 8.00 o 9.00 de la mañana, al día siguiente lo pasé a buscar y fuimos. Cuando llegamos le dije a Diego: ‘Bueno, mirá, vamos a hacer una buena entrada en calor y después una prueba de campo: se trata de recorrer la mayor cantidad de metros en un determinado tiempo. 12 minutos. Yo te voy a ir marcando el tiempo que falta para que vos vayas graduando tu velocidad’. Diego empezó a correr y le iba gritando: ’11… 10…’ Y él siempre iba a un ritmo fácil, en ningún momento bajaba la velocidad. Cuando se detuvo lo hizo al lado de una botella de Gatorade que le había puesto yo porque hacía mucho calor. Me acerqué y estaba parado, con los brazos en la cintura y la cabeza agachada, y me dice: ‘Esto no sirve para nada’. Y yo me digo (entre risas): ‘me quedé sin trabajo’. Le expliqué cuál era el objetivo de todo esto para que entendiera que sí funcionaba y me preguntó: ‘¿cuántos metros tenía que hacer?’ Le respondí que un jugador como él debía hacer tres mil metros… Me miró y volvió a preguntarme cuánto había hecho. ‘dos mil quinientos cincuenta metros’, le dije, y seguía sin mirarme, hasta que me dijo: ‘¿y vos cuánto haces?’. Y yo tenía 32 años, le contesté: ‘bueno… yo, así como estoy, hago tres mil doscientos’. Le tiré esa cifra para no humillarlo. Entonces él se agachó, agarró la botellita, me miró y me dijo: ‘entonces el domingo jugá vos’”, finalizó Fernando Signorini con los estudiantes riéndose sorprendidos por la anécdota.

Nicolás Lafuente. Tercer año de Periodismo Deportivo. 

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