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LÁZARO BORRELL
"Es duro vivir fuera de tu país"
Invitado por un grupo de estudiantes de Periodismo Deportivo, el jugador de Obras Sanitarias explicó en ETER por qué y cómo dejó Cuba para incursionar en el básquet profesional. Calmo y reflexivo, desnudó la intimidad de la decisión más difícil de su vida, recordó su paso por la NBA y su llegada a la Argentina.
"Era el momento adecuado y tomamos la decisión, difícil decisión. Nos miramos, hablamos que era el 'ahora o nunca' y después de jugar tres partidos con la selección, cuando ya habíamos quedado eliminados para los Juegos Olímpicos de Sidney, decidimos que era el momento oportuno y sin pensarlo dos veces arrancamos." Con tono pausado, con un dejo de tristeza y mucha convicción, Lázaro Borrell recuerda el momento justo en que decidió despedirse para siempre de Cuba y afrontar una carrera en el básquet profesional.
Entrevistado en ETER a fines de 2009 por Juan Pablo Lo Cicero, Ignacio Rodríguez y Darío Doallo, alumnos de 2º año de Periodismo Deportivo, el jugador de Obras Sanitarias repasó a ETER su carrera -su primer contacto con el club, en 1998; su paso por la NBA, en Seattle Supersonics; su renuncia a la selección y a la vida en Cuba- y analizó la Liga Nacional, que acaba de ingresar en la segunda fase con un refuerzo de lujo (el ex campeón olímpico Pepe Sánchez) y un presente de miedo (penúltimo en la tabla).
"Hay equipos como Peñarol, Quimsa, Atenas que es el campeón, que son los súper candidatos al título, y todos tienen las miradas puestas en ellos. Nosotros, más allá de que tenemos figuras importantes, venimos como un equipo humilde, trabajador, que viene haciendo el laburo desde atrás. A veces, esos son los equipos que en los playoffs, que es lo más importante, logran tener una buena serie y dan el golpe. Hay que tener también un poquito de suerte", opinó el ala-pivot, que incorporó con naturalidad a su acento cubano el vocabulario porteño. Borrell salió campeón con Boca en 2006/2007, pero no pudo lograr un título con el equipo de Núñez, donde jugó ya siete temporadas.
¿Cómo llegaste a Obras? ¿De dónde venías?
Mi historia en Obras se remonta a unos once años atrás. En el año '98, Obras hizo un convenio con CubaDeporte, que es la entidad que rige todavía en Cuba el tema del deporte, por el que vinimos Oscar Caballero, Roberto Carlos Herrera y yo. Yo venía como jugador fijo y ellos dos venían a buscarse el otro puesto de extranjero. A cambio de eso, la selección de Cuba hacía como una especie de temporada en Buenos Aires, jugando, entrenando y preparándose. A los dirigentes del club les vino bien, no sé si en la parte económica o en la parte deportiva, e hicieron lo mismo para la siguiente temporada. Pero esa vez vine yo solo a jugar. Creo que por primera vez alcanzamos la semifinal esa temporada. Había planes para hacerlo en una tercera ocasión, pero ahí vino el momento en que nosotros nos fuimos de Cuba, de la selección, y nos exiliamos. Después de tres años, a finales del 2002, me volvieron a contratar para que regrese. Y bueno, después de unas idas y vueltas (yo estaba lesionado, me quería preparar un poco), arreglamos que me incorporaba en enero de 2003, como finalmente ocurrió.

LÁZARO BORRELL con un grupo de estudiantes de Periodismo Deportivo en ETER.
¿Cuáles fueron los motivos por los que dejaste Cuba?
Era algo que ya veníamos maquinando. Yo, en lo personal, con Oscar Caballero, con quien tengo una muy buena relación personal. Lo veníamos hablando hacía mucho… que ya estábamos entrando en cierta edad (para aquella época teníamos 25, 26 años), que en Cuba ya habíamos llegado al tope y el futuro se vería bastante negro. En 1999 fuimos a jugar el Preolímpico de Puerto Rico. Era el momento adecuado y tomamos la decisión. Difícil decisión. Nos miramos, hablamos que era el "ahora o nunca" y después de jugar tres partidos con la selección, cuando ya habíamos quedado eliminados para los Juegos Olímpicos de Sidney, decidimos que era el momento oportuno y sin pensarlo dos veces arrancamos.
¿Cómo fue? ¿Tenían que volver con la delegación y dijeron "nos quedamos acá"?
No. Recuerdo que era un sábado. Teníamos día libre, fuimos todos a comer a la casa de unos amigos que nos habían invitado, a la noche pasaron unas personas a recogernos y nos dijeron que si queríamos podíamos irnos ese día o que, si no, regresábamos al hotel y podíamos volver otro día. Y bueno, tomamos la decisión y nos fuimos. No fue una cosa que conversáramos con los dirigentes. No se podía hacer eso.
¿Cómo fue la situación posterior? ¿Cómo lo tomó la gente del básquet cubano?
Nunca cuando ocurre una deserción en cualquier deporte se toma de la mejor manera. Hicieron sus reuniones, repudiaron nuestra acción. En su momento, en entrevistas, nuestros compañeros tenían que tomar una actitud consecuente con ellos. Ellos regresaban al país. Se tuvieron que comportar de una manera no muy grata para nosotros, pero nosotros los entendíamos. Tampoco podían apoyarnos públicamente para después regresar a la isla. Los dirigentes hicieron sus comentarios, por ahí nos agredieron. Pero es una cosa que ha pasado con los años. Nosotros lo tomamos tranquilamente. Fueron momentos difíciles, de tristeza, porque dejabas una familia atrás con la que no sabías si ibas a poder encontrarte. Pero fue una decisión que tomamos cuatro hombres adultos y por más que nos dolió seguimos con nuestras vidas adelante. Al día de hoy estamos súper contentos y no nos arrepentimos.
Más allá de ustedes, ¿cuál es tu opinión en general sobre otros casos de gente que se fue o se quiere ir de la isla?
Yo me fui con 26, 27 años, todos rondábamos esa edad. Hoy en día se van mucho más jóvenes, especialmente los beisbolistas -los de sub 15, sub 18 ya se van-, lo que indica que la realidad en Cuba está bastante difícil. Yo salí como jugador de baloncesto y hubo equipos interesados en que yo jugara a nivel profesional. Quería hacer como todo el mundo: ir a jugar a cualquier liga y, cuando la selección tuviera un torneo, regresar y luego volver a la liga. Si a mí -como a mis compañeros-, cuando surgí en el basquet me hubiesen ofrecido esa posibilidad, yo hoy en día estoy viviendo en Cuba. Porque es duro vivir fuera de tu país. Yo llevo 10 años viviendo lejos de mi casa, de mis amigos. Tenés que enfrentar un nuevo mundo, hacer nuevas amistades (amistades que a veces no vienen porque quieren ser amigos sino para "caretear", por decirlo así). Yo creo que ese es el pensar de muchos, o de la mayoría: si Cuba no quiere adoptar el deporte profesional pero deja que sus atletas puedan jugar en otras ligas del mundo, yo creo que no pasaría esto. Nosotros queremos tener una vida normal y sacarle provecho a lo que sabemos hacer.
Después fuiste a EE.UU. y llegaste a la NBA. ¿Cómo te fue?
Me exilié en Puerto Rico y, en los primeros pasos, cuando fui a la NBA, gracias a Dios tuve gente que me advirtió a tiempo porque podría haber cometido algunos errores. Siempre me trataron bien, me dieron todas las facilidades y posibilidades. Después está en la calidad de uno: siempre digo "me trataron bien", pero también yo puse lo mío. Puse mi empeño, mi calidad como deportista. Por ahí las cosas que no me salieron fueron porque yo personalmente las hice mal. Pero yo siempre digo que en la NBA se encargan de que estés tranquilo y te dediques a entrenar y jugar. Es increíble cómo se mueve todo. Es una de las cosas de las que podemos decir que están casi en la perfección: todo está hecho para que, desde que te levantas hasta que terminas, todo lo que necesitas lo tengas ahí.
¿Cuál fue la figura con la que no podías creer estar compartiendo una cancha?
En la época de Michael Jordan, yo lo admiraba como todo el mundo, pero mi jugador preferido era Scottie Pippen. Me encantaba cómo jugaba. Y tuve la suerte, en Seattle, de jugar un partido de pretemporada contra Portland. Ahí me tocó entrar de titular y justo lo tuve que marcar a él. En un momento estaba por arrancar el partido, miro para mi derecha y lo tenía al lado mío parado. Me quedé como freezado. Más allá de que lo había visto cuando jugamos Cuba contra el Dream Team, no podía creer que lo tenía ahí. Me pasé todo el partido no sé si jugando o mirándolo.
17/02/2010
Entrevista realizada en diciembre de 2009.
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