MUCHO MÁS QUE UNA BUENA VOZ

Por Griselda Marina López
La charla a cargo de Diego Dagá, Natalia Castelli, Diego Alejandro Rodríguez y Ricardo Martínez Puente invitaba a hablar de la publicidad en radio, sus secretos y claves, pero se convirtió en definitiva en un motor de inspiración para el auditorio conformado mayoritariamente por estudiantes de Locución.

Diego Rodríguez, músico productor de jingles, destacó el poder de la palabra que en radio es el
“código auditivo” y fue más allá al hablar de los que hacen de la voz su medio de vida: “Lo fundamental de la profesión del locutor es el arte”. ¿Cómo los hombres y mujeres dedicados a la palabra oral llegan a vincularse con el arte? Porque le ponen la voz a un mensaje que debe ser “disruptivo, violento en el buen sentido de la palabra, y convencer a un oyente”, afirmó el músico. Hay marcas que trascienden la calidad del producto vendido y se asocian a determinadas palabras, entonaciones, voces en la mente del que escucha. Rodríguez resaltó, en este sentido, que “algunas marcas pasan a representar algo más que el producto y ahí la voz, el sonido juegan un papel clave”. Y si alguien sabe de la importancia de un buen sonido, esa persona es Natalia Castelli, “cantante jinglera”, como ella eligió definirse. Humilde a la hora de resumir su experiencia que incluye hacer los coros de cantantes famosos como Diego Torres, Castelli señaló que para ponerle la voz a los jingles “hay que saber qué es lo que el anunciante quiere transmitir”. No siempre los publicitarios tienen en claro lo que buscan. “Me ha pasado de grabar un jingle y que me llamen a los dos días para decirme que lo había cantado demasiado bien y que necesitaban que lo hiciera de vuelta”, comentó la cantante entre risueña y extrañada. “Hacer las cosas varias veces, lidiar con los creativos puede generar un stress que hay que superar y comprenderlo como parte del proceso creativo”, dijo.

Ricardo Martínez Puente es la inconfundible voz de la señal televisiva ESPN, de numerosos trailers de películas e incontables promociones de primeras marcas. Su locución profesional no se distingue del modo en que se dirigió a los estudiantes que lo escuchaban atentos. Posiblemente ahí estaba la fascinación de descubrir en persona que el locutor no impostaba, que su voz era genuina tanto en los jingles como en la vida. “Un locutor no es sólo una buena voz. Debe también saber negociar con un cliente cuestiones como un horario, una fecha, un estudio dónde grabar”, señaló con la sabiduría de cientos de experiencias, buenas y malas, sobre su espalda. Y añadió una clave para los futuros profesionales: “El quid de las locuciones es saber qué se está vendiendo y a quién se lo venden”.

¿El locutor sólo pone la voz a mensajes ajenos? Diego Dagá, en su rol de moderador de la charla, preguntó: ¿Qué margen existe al grabar para decir ´¿me permitís hacer otra toma? Y en ese punto entrarían a jugar la autonomía y creatividad del locutor, según Rodríguez. “Encuentren en ustedes aquello que mejor hacen, ahí es donde serán autoridades y van a saber poner límites”, recomendó.

Hacia el final del encuentro, las referencias a las dificultades profesionales que se encuentran en cualquier ocupación desaparecieron para dar lugar nuevamente a la inspiración. “Ser locutor es un laburo divertido, fantástico, brinda un abanico de posibilidades desde conducir una bailanta, una gala del Colón, hasta cubrir la veta del castellano neutro para producciones locales y para Latinoamérica. Vean cuál es su abanico, explótenlo y háganlo con amor. Los resultados van a venir por añadidura”, concluyó Martínez Puente.

Griselda Marina López